Las Grullas damisela (Anthropoides virgo), parten de sus zonas de cría en Mongolia, todavía uno de los parajes más salvales del planeta.
Esta migración es una de las más arduas del reino animal, ya que las grullas deberán sobrevolar los Himalayas, alcanzando alturas entre los 4,875 y 7,925 metros.
Atravesando el Noroeste de Mongolia, del 7 al 20 de Agosto se observaron grullas damisela (Anthropoides virgo )en parejas o grupos de hasta 10 individuos en zonas de estepa no siempre cerca de fuentes de agua llegando a contabilizar hasta 200 a lo largo de 275 km de carretera entre el lago Khosvol (50º 25´39” N, 100º 10´06” E) y la ciudad de Telmer (48º 39´15” N, 97º 36´09” E).
Las Grullas damisela y decenas de especies de aves disfrutan en Mongolia de uno de los últimos rincones de la tierra dónde los humanos apenas hemos empezado a destruir sus hábitats naturales. Las inmensas estepas y los interminables valles a menudo se encuentran completamente despoblados y ofrecen el raro placer de ver animales salvajes que se encuentran en grave peligro de extinción a distancias impresionantemente cortas. Buitres negros (Aegypius monachus) y Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), seriamente amenazados en Europa y muy difíciles de observar, son fácilmente visibles rondando los restos de ganado de las millones de cabezas que sustentan a la población mayoritariamente rural de Mongolia.
Desgraciadamente, el país de Ghengis Khan está empezando a mostrar ya los contaminantes indicios de la sociedad occidental. Los remotos caminos de tierra están bordeados por una franja de deshechos; plásticos, botellas y cristales que los autóctonos tiran por la ventanilla de sus vehículos o incluso desde la montura tradicional de sus caballos, como hacían antaño con los restos orgánicos, sin darse cuenta de que están condenando la salud de sus amadas estepas.
El turismo está empezando a llegar a estos remotos rincones y aunque de momento su influencia es débil, los huellas se están empezando a dejar ver en muchas zonas, donde los todoterrenos van abriendo nuevas pistas paralelas cuando las anteriores tiene demasiados baches, dejando anchas bandas de erosión.
Entretanto, el 22 de Agosto comenzaban a formarse bandos de grullas damisela de unos 300 ejemplares a pocos kilómetros de la ciudad Mongola de Tsetserleg (47º 28´ 21” N, 101º 31´31” E). A la reunión iban llegando nuevos grupos de 20 o 30 grullas cada pocos minutos, mientras que pequeños bandos ensayaban sus posiciones de vuelo sobrevolando la zona. El área contaba con acumulaciones temporales de agua debido a las lluvias recientes y se encontraba cerca de asentamientos humanos permanentes con ganado expansivo en las proximidades.
Ahora les espera un extenuante viaje de más de 3000 km pasando sobre la cordillera más alta del planeta, en el camino algunas pueden morir de hambre, fatiga o ser presas de águilas. En sus áreas invernales de la India a menudo se unen a grandes bandos de grullas comunes alcanzando congregaciones de hasta 20.000 individuos. En Marzo y Abril comenzarán el largo viaje de vuelta a sus zonas de cría de las estepas de Mongolia, que ojalá siga siendo durante mucho tiempo uno de los paisajes más salvajes de la Tierra.

Las Grullas damisela (Anthropoides virgo), parten de sus zonas de cría en Mongolia, todavía uno de los parajes más salvales del planeta.